294394_288894637798840_124827717538867_1030764_461078543_nSi cuando miras a tu alrededor y contemplas una escena musical emergente, con un montón de bandas pero ni una sola de ellas bebe de las fuentes fundamentales del rock and roll ¿qué puedes hacer? La respuesta es sencilla: montar una banda de rock.

Este es el planteamiento que condujo a Pelayo Lavieja a formar Último Tren. El rock and roll es el sonido de la ciudad, la ceremonia pagana, la música que se inventó para ver bailar a las chicas… Toda forma de arte evoluciona, pero si las bandas de rock se centran en la protesta, en la superioridad técnica o directamente se vuelven aburridas, es que algo se perdió en el camino.

Así, inspirados en la música americana de los años 50, nace Último Tren en una ciudad de provincias de la España del siglo XXI. Nadie dijo que fuera a ser fácil.

Musicalmente, toda inspiración 50´s es válida para Ultimo Tren, como si los Beatles nunca hubieran existido.

Desde el rockabilly, tamizado por Sam Phillips en Sun Records, de colosos como Elvis, Orbison, Cash o Perkins hasta la negritud de los verdaderos padres fundadores como Chuck Berry, Bo Diddley o Little Richard. Algunas veces, se inspiran en la pulcritud de la melodía perfecta de Buddy Holly y otras parece que la sección rítmica de la Creedence Clearwater Revival se ha unido a la banda que montaron Robert Gordon y Link Wray. Rindiendo pleitesía a Eddie Cochran y Gene Vincent, los conciertos de Ultimo Tren llegan a convertirse en fiestas de más de dos horas, para divertir y divertirse, de la misma manera han editado un EP también basada en la ética musical de los años 50: cero artificios.

Utilizando una técnica de directo, con una sola toma y equipo vintage; algo tan sencillo como tres músicos encerrados en la misma sala tocando y grabando viejas canciones de rock and roll, adaptaciones y temas propios a la vieja usanza. Fieles a los cánones del género, en sus conciertos no faltan ni versiones puristas ni composiciones propias de indudable sabor 504´s pasando por adaptaciones rabiosas y epilépticas del riquísimo cancionero americano de la era dorada del rhythm and blues.